domingo, 18 de marzo de 2012

Pronunciamiento ante el asesinato de la activista transgénero Agnes Torres
¡Ni una, ni uno más! ¡Alto a la impunidad!

Agnes Torres activista transgénero, defensora de los derechos sexuales, sicóloga por la Universidad Veracruzana, representante de diversas organizaciones como Humana Nación Trans. Fue encontrada asesinada el pasado sábado en la barranca denominada Xaxocuapatle, en Atlixco. Su cadáver semidesnudo presentaba rasgos de tortura como distintas quemaduras y una herida en el cuello que, presumiblemente, fue la causa del deceso.
Con el asesinato de Agne suman tres los crímenes de odio en lo que va del año en esa entidad. Nuestro país ocupa el segundo lugar en homofobia de América Latina. En los últimos 15 años se han perpetrado más de 700 crímenes de odio; siendo el Distrito Federal el que encabeza la lista de asesinatos seguido del Estado de México. Este hecho muestra nuevamente la impunidad que existe bajo el gobierno de Felipe Calderón, mientras este impulsa su política de “guerra contra el narco”, con más de medio millón de militares en las calles, ha incrementando inauditamente el feminicidio en todo el país, los asesinatos y persecuciones a defensores y luchadores sociales.
El principal responsable de este asesinato es este gobierno clerical de doble moral, la ultra derecha y la iglesia, que han impulsado intensas campañas políticas contra los derechos a la comunidad LGBTTTI y los derechos de las mujeres, llevando a la intensificación de los crímenes de odio. Ejemplo de esta ofensiva contra la comunidad LGBTTTI y sus derechos son las fuertes declaraciones emitidas por un miembro de la juventud panista, que acusa al GDF de permitir "matrimonio de jotos". Por otro lado denunciamos que la iglesia también es responsable pues con sus constantes declaraciones desde el púlpito fomentan la homofobia, se dicen “defensores del orden natural” y “la buena moral, mientras hipócritamente esconden en sus filas a cientos de curas pederastas y violadores.
Este ataque contra la disidencia sexual se da en el marco a la reforia al artículo 24 constitucional y la visita del Papa Benedicto XVI al país, que buscan afianzar el poder de la iglesia católica y profundizar su papel político, permitiéndole mejores condiciones para imponer su reaccionaria ofensiva contra los derechos de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y de la comunidad LGBTTTI.
Repudiamos este crimen de odio y llamamos a toda la comunidad LBGTTTI, a las mujeres y a la juventud, a todos los que vivimos la opresión de este gobierno y su ofensiva contra nuestros derechos y condiciones de vida a externar nuestro rechazo ante el asesinato de Agnes y a movilizarnos por su esclarecimiento.

¡Justicia para Agnes Torres Hernández!
¡Abajo la homofobia, la transfobia y la lesbofobia!
¡Basta de violencia hacia las mujeres y la comunidad LGBTTTI!
¡Alto a la impunidad, ni un asesinad@ más!
¡Alto a la persecución y asesinatos a luchadores sociales!
¡Alto a la injerencia de la iglesia y el estado sobre nuestras vidas! ¡Abajo las leyes antiaborto!


domingo, 1 de enero de 2012

NUEVO AÑO DE CRISIS ECONÓMICA: LOS AJUSTES Y LA RESISTENCIA OBRERA CONTINÚAN.

Los gobiernos capitalistas del mundo continúan descargando los efectos de su crisis en la espalda de los trabajadores mediante la implementación de planes de ajuste que recortan o liquidan nuestras conquistas sociales. El gobierno del Rajoy en el estado español, ha aprobado el mayor recorte en la historia de ese país y una suba de impuestos, mientras los trabajadores de Santa Cruz (Argentina) han detenido este intento mediante la resistencia obrera. La respuesta del gobierno fue la represión.

Los trabajadores de Santa Cruz le paran la mano al ajuste K.

Viernes 30 de diciembre de 2011

Los trabajadores de Santa Cruz le paran la mano al ajuste K

(PTS, 30/12/2011) Ahora sabemos que cuando Crisitina, en su discurso de reasunción, fustigó a los trabajadores de Santa Cruz, sabía de lo que hablaba. Se preparaba un ataque. Fueron los docentes, estatales y municipales en las calles de Río Gallegos los que le pararon la mano al gobernador Peralta que, primero con el apoyo de La Cámpora, por si pasaba, lanzó un paquete de leyes de ajuste fiscal "a la europea". Suspensión de paritarias (congelamiento salarial), liquidación de la movilidad de las pensiones y aumento de la edad para jubilarse a los empleados públicos, eran las pretensiones de la Ley de Emergencia en la provincia en que las petroleras y mineras extranjeras se la llevan en pala.

La intervención de la clase trabajadora, con sus métodos de lucha que la Presidenta pretende condenar, enfrentando la represión policial que dejó 21 heridos, fue lo único que evitó hasta ahora el ajuste "noventista".

Como resultado de la acción directa organizada desde los gremios como ADOSAC, ATE y los trabajadores municipales, la sesión de le Legislatura fracasó. Los diputados salían escondidos en coches policiales como recordando las jornadas de diciembre de hace 10 años. La Cámpora se abrió. El kirchnerismo le sacó la escalera al gobernador después de haberlo empujado a los leones, y ahora lo descarta como a un limón exprimido, retirándole medio gabinete de ministros. Daniel Peralta había asumido de compromiso cuando otra gran movilización de los trabajadores, en el 2007, echó al gobernador kirchnerista Sancho y rompió el techo salarial para los docentes. Ahora Peralta se debate entre la renuncia y la obstinación a matenerse como un gobierno en el aire. Pero Máximo Kirchner dividió lo que su padre Néstor Kirchner mantenía unido, y en la provincia hay una lucha abierta de fracciones pingüinas.

¿Intentarán, ahora, hacer pasar un ajuste "pactado" entre las distintas fracciones políticas provinciales? Para cualquier alternativa, los trabajadores de los gremios docentes, estatales y municipales que estuvieron combatiendo contra la Ley de Emergencia enfrentando la represión policial, deben ser los que centralicen la respuesta obrera y popular en una intergremial de delegados de toda la provincia que sume a los petroleros del interior y a todos los trabajadores y pobres de la provincia.

Se necesita una campaña nacional de las organizaciones del sindicalismo de base y la izquierda para que todos los sindicatos y las centrales obreras del país exijan que se retire definitivamente la Ley de Emergencia en Santa Cruz, y el castigo a los culpables de la represión.

La campaña de solidaridad nacional debe incluir el estado de alerta porque en la provincia de Río Negro el gobernador peronista de Cristina, Carlos Soria, envió un paquete de leyes provinciales que pasa a disponibilidad (puerta al despido) a 20 mil estatales.

Partido de los Trabajadores Socialistas


Comunicado Corriente Nacional 9 de Abril/Lista Marrón/ Trabajadores y trabajadoras de la Educación

Repudiamos la represión a los trabajadores santacruceños

Las y los docentes que impulsamos la Corriente Nacional 9 de abril, como parte de la Corriente militante del sindicalismo de base que edita el periódico Nuestra Lucha, expresamos nuestro enérgico repudio a la represión que sufrieron este 29 de diciembre los/as trabajadores estatales, docentes, municipales, judiciales de Luz y Fuerza y jubilados de la provincia de Santa Cruz, que concentraban frente a la Legislatura de Río Gallegos en el marco de la lucha contra el ajuste provincial, la Ley de Presupuesto y la Emergencia Económica impulsada por el gobierno del kirchnerista Daniel Peralta. Asimismo, denunciamos que la brutal represión a manos de la Infantería –tras la cual se suspendió la sesión en la Legislatura-, que atacó con palos, balas de goma y gases lacrimógenos a los y las manifestantes, dejó heridos con perdigones de balas a, al menos, 3 trabajadores estatales.

Denunciamos también que detrás del “paquete” de medidas de ajuste del gobierno provincial se esconde entre otras cosas una reforma previsional que nada tiene que envidiarle a las peores medidas “noventistas”. Es que, como declaran los y las trabajadoras sureñas, la reaccionaria reforma incluye la suspensión de los acuerdos salariales surgidos de Convenios Colectivos nacionales, dejando en manos del Ejecutivo provincial la fijación por decreto de los sueldos de los y las empleados estatales, así como la potestad del Ejecutivo para “reubicar al personal de su ámbito del sector público a fin de obtener una mejor racionalización de los recursos humanos existentes, dentro de la zona geográfica de su residencia y escalafón en que reviste”, lo que significa en la práctica poner al personal en “disponibilidad”, tal como acaban de votar en Río Negro los kirchenristas de Soria y cía.

Como si fuera poco, la nueva reforma del gobierno de Peralta liquida derechos adquiridos, rebaja salarios e impone la elevación -en más de 10 años al sistema actual- de la edad mínima para la jubilación de los empleados públicos, llevándola a 65 años de edad para el varón y a 60 años para la mujer, en lo que ya se considera la reforma más cruda que se recuerde en la provincia desde la década del 80.

Sintonía fina: represión y ajuste Anticipándose a las futuras luchas obreras que preanuncian los ajustes, tarifazos y topes salariales con los que tratará de gestionar los golpes de la crisis económica en Argentina,Cristina Fernández de Kirchner fue clara: en su discurso de asunción se paró del lado de los empresarios y atacó nuestro derecho a huelga como si se tratara de un “chantaje” o “extorsión”, arremetió contra el ejemplo de los docentes y petroleros de Santa Cruz como parte de su cruzada contra la acción directa y las organizaciones obreras y, poco después, avanzó con la aprobación de la llamada “ley antiterrorista”, un nuevo armado legal -a tono con los mandatos norteamericanos- que refuerza la legislación represiva que ya cuenta en nuestro país con más de 4 mil trabajadoras y trabajadores, delegados combativos y luchadores populares procesados, decenas de presos políticos y de compañeros muertos en las violentas represiones que tuvieron lugar bajo el gobierno K.

A pesar del intento de sectores del kirchnerismo que integran el gobierno de Peralta de desprenderse de este nuevo y escandaloso ataque a las y los trabajadores, lo cierto es que el reciente ataque del gobernador contra quienes en 2011 salieron a la luchar, así como el impulso de las medidas de ajuste provincial y “emergencia económica” , no hacen más que confirmar que en la provincia de los Kirchner, se actúa en “sintonía fina” con el proyecto nacional.

Basta de ataques a los y las que salimos a luchar Los y las docentes y que impulsamos la Corriente 9 de abril, que integramos compañeros y compañeras de PTS e independientes y como parte del FIT (Frente de izquierda y los trabajadores) denunciamos este nuevo ataque a los y las trabajadoras santacruceños y llamamos a impulsar ampliamente, en todos los lugares de trabajo, una gran campaña activa para que su lucha triunfe.

La movilización de los trabajadores, en el marco de una escandalosa jornada, la represión y las propias internas que surgieron en el bloque legislativo del FPV pusieron en cuestión la votación de la ley. Este paquete de ajuste hay que derrotarlo. Los trabajadores tenemos que desarrollar con toda nuestra fuerza organizada y en forma independiente, esta lucha hasta derrotar el ataque, levantando nuestros propios reclamos. Necesitamos derrotar el ajuste de los representantes políticos patronales, tanto del FPV o los radicales, que garantizan desde hace décadas las multimillonarias ganancias de las petroleras en base a la represión y la militarización de la provincia, lo que incluye centenares de procesados y el delegado petrolero Oñate preso, desde hace meses. Asimismo, exigimos a las conducciones de la CTA y la CGT medidas de acción inmediatas y un paro nacional en repudio a la represión y en rechazo a las medidas de ajuste contra las y los trabajadores.

Decimos: No a la Ley de Emergencia de Peralta y CFK. No a la suba de la edad jubilatoria. Plata hay: que no se las lleven las petroleras. Plata para los salarios, la educación y la salud. Basta de perseguir, reprimir y encarcelar luchadores. Abajo la “Ley Antiterrorista”. Libertad a Oñate y desprocesamiento de todos los luchadores.

¡TODO EL APOYO A LOS TRABAJADORES SANTACRUCEÑOS!

Corriente Nacional 9 de Abril/Lista Marrón/ Trabajadores y trabajadoras de la Educación Corriente NUESTRA LUCHA


Egipto: Una revolución en curso

Tomado de http://www.ft-ci.org/article.php3?id_article=5095
por : Claudia Cinatti

Jueves 22 de diciembre de 2011



A diez meses de las movilizaciones de enero-febrero de 2011 que derribaron al odiado dictador Hosni Mubarak, una tercera oleada de movilizaciones y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad sacudió las inmediaciones de la emblemática Plaza Tahrir. Esta nueva ola de protesta comenzó el 16 de diciembre cuando la policía militar intentó desalojar violentamente a un grupo de manifestantes que exigía la renuncia del primer ministro Kamal Ganzouri y del gobierno del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA).

Durante cinco días una multitud compuesta por jóvenes, mujeres y trabajadores resistieron la feroz escalada represiva del régimen militar que dejó un saldo provisorio de 14 muertos y más de 800 heridos. Las imágenes de soldados arrastrando a una mujer, golpeándola en el piso y desnudándole el torso, terminaron por hacer estallar la bronca popular. El 20 de diciembre alrededor de 10.000 mujeres marcharon por las calles del Cairo para repudiar el accionar del ejército y exigir el fin del gobierno del CSFA. Según la crónica del diario New York Times, los historiadores consideran que esta movilización que unió a mujeres islamistas y laicas fue “la mayor manifestación de mujeres en la historia egipcia moderna, la más significativa desde que una marcha en 1919 contra el colonialismo británico inauguró el activismo femenino en el país y una rareza para el mundo árabe” (NYT, 21-12-11). Indudablemente, la entrada en escena de las mujeres, un sector tradicionalmente oprimido, es expresión inconfundible de la profundidad del proceso revolucionario. Una vez más, el intento de aplastar por medios militares a los sectores de vanguardia que permanecen en la Plaza Tahrir, separándolos de las amplias masas, terminó fracasando. Ante la contundencia de las imágenes que muestra los abusos y la violencia represiva, la política del ejército de acusar a los manifestantes de “infiltrados de Mubarak” y “contrarrevolucionarios” se fue diluyendo. La contundencia de las mujeres movilizadas y el mensaje del gobierno de Estados Unidos, su principal aliado y sostén, que a través de Hillary Clinton les hizo saber de que se estaban pasando de la relación de fuerzas, llevó a que retrocedieran coyunturalmente. El CSFA intenta proseguir “normalmente” con una nueva fase de las elecciones legislativas, que se reiniciaron el 21 de diciembre, aunque según los medios locales, con una participación mucho menor que las dos elecciones anteriores. Sin embargo, esto no ha sido suficiente para cerrar la crisis. Para el viernes 23 está convocada una nueva movilización masiva, mientras tanto siguen los enfrentamientos y las protestas. Las últimas movilizaciones estallaron a solo un mes de que decenas de miles de egipcios salieran a las calles contra el intento del ejército de perpetuarse, mediante “cláusulas supraconstitucionales” que le garantizan derecho a veto, como la principal institución del estado y el régimen, permitiendo, en el mejor de los casos, el establecimiento de una democracia tutelada como cobertura del poder militar. Estas movilizaciones de mediados de noviembre dejaron un saldo provisorio de 42 muertos y unos 2.000 heridos en violentos enfrentamientos con la policía militar protagonizados principalmente por una alianza de jóvenes de clase media y jóvenes trabajadores y plebeyos, a los que la prensa bautizó como los “soldados de la Plaza Tahrir”, que mostraron una organización superior para resistir los embates de la represión que la que se vio durante las jornadas de enero, incluso algunos medios hablan del desarrollo de “comités populares”, aunque con un programa limitado de exigir la renuncia del CSFA y la transferencia del poder a un “gobierno civil de salvación nacional”.

Esta respuesta de masas derrotó la línea represiva del régimen, que si bien mantuvo una fuerte presencia policial y militar, trató de evitar que la represión estatal terminara desatando un proceso de movilización aun más masivo y radicalizado. Tras la renuncia del gobierno civil títere de E. Sharaf, la Junta Militar selló un pacto con la Hermandad Musulmana, la principal organización político-religiosa burguesa del país, para salir de la crisis, ofreciendo concesiones mínimas como adelantar un año las elecciones presidenciales, para sostener las elecciones legislativas del 28 de noviembre, pero sin ceder a las demandas centrales del movimiento de masas. Aunque siguieron las movilizaciones no alcanzaron para derrotar el plan de la junta militar, que inició el proceso electoral como estaba previsto. Una de las debilidades de las protestas de noviembre fue que no intervino la clase obrera organizada, que fue decisiva en la caída de Mubarak.

El rol contrarrevolucionario del ejército al descubierto

Tras la caída de Mubarak, el ejército jugó un rol clave para detener la movilización revolucionaria, usurpando el triunfo popular y transformándose en el artífice de una supuesta “transición” hacia un régimen democrático burgués, política que contó con el aval del gobierno de Estados Unidos. Esto fue posible porque las fuerzas armadas conservan algo de su prestigio por su pasado “nacionalista”, porque el ejército no fue el eje de la represión durante las movilizaciones sino que posó de “amigo del pueblo”, evitando de esa manera una fractura en sus filas y porque producto de esta ubicación logró la confianza de alrededor del 80% de la población. Además, la Hermandad Musulmana, la principal organización político-religiosa del país, a la que pertenecen sectores de la burguesía local, actuó como sostén del gobierno del CSFA, lo que provocó la ruptura de gran parte de su juventud(1).

Estas ilusiones en que el ejército podía jugar un rol progresivo se fueron disipando. Entre otras medidas, el CSFA mantuvo la ley de emergencia, sancionó una legislación que prohíbe las huelgas y la organización sindical, detuvo a unos 12.000 activistas, que fueron juzgados por tribunales militares, torturados y muchos de ellos condenados. Aunque ensayó algunos gestos políticos de mayor autonomía (permitió que pasaran por el Canal de Suez barcos iraníes, lo que no ocurría desde 1979, momento en que se rompieron las relaciones diplomáticas entre ambos países) mantuvo los compromisos internacionales como el acuerdo de paz con el Estado de Israel y su rol de policía hacia el pueblo palestino. Con las fuerzas armadas en el gobierno, amplios sectores de masas hicieron la experiencia de que la política del CSFA era mantener la mayor continuidad posible con el régimen de Mubarak y conservar su rol como pilar del estado y del régimen al servicio de preservar los intereses económicos y políticos de la clase dominante local y el imperialismo. La brutal represión, en particular el abuso y ataque contra manifestantes mujeres, puso más en evidencia el rol del CSFA y hace que los enfrentamientos y las demandas sean más radicalizadas. Quizás por esto, el diario New York Times le aconseja a Obama que lo que llevó a pedir el retiro del CSFA del gobierno.

Un intento de desvío no consolidado

La estrategia de la Junta Militar, apoyada por Estados Unidos y otras potencias imperialistas, es tratar de ir desviando el proceso poniendo en marcha un calendario electoral complicado y extendido que durará al menos hasta marzo, con la promesa de realizar elecciones presidenciales en junio de 2012. Por eso era muy importante para el régimen realizar las elecciones del 28 de noviembre para desmovilizar y lograr recuperar algo de legitimidad.

La participación en las dos primeras rondas de las elecciones, que en promedio se ubicó en un 62%, objetivamente mostró que a nivel de masas hay ilusiones en los mecanismos de la democracia parlamentaria para ir desplazando, de manera gradual, el poder militar, aunque algunos analistas dicen que por ser el voto obligatorio y tener multa quienes no van a votar no es muy significativo. Sin embargo, la presunción de que en la tercera ronda electoral –que coincide con las movilizaciones de diciembre- la concurrencia fue mucho menor, podría estar indicando los límites de estas ilusiones cuando se chocan con la represión en las calles. Hasta el momento, los resultados electorales favorecen ampliamente a los partidos islamistas: el Partido de la Justicia y la Libertad (Hermandad Musulmana) obtendría alrededor del 40% de los votos y el Partido Al Nour ligado al islam salafista (una versión religiosa más extrema que tiene como ejemplo a Arabia Saudita), un 25%.

Si bien los partidos religiosos no son hegemónicos en las movilizaciones, es decir, que aunque participa su base no imponen su programa (en esto se diferencia de la revolución iraní de 1979 en la que el clero jugó un rol más importante y terminó imponiendo a Komeini), estos tienen un importante peso cuando intervienen las masas y los sectores más atrasados. Los partidos liberales del Bloque Egipcio quedaron relegados a un tercer lugar. Mientras que la Alianza la Revolución Continúa (formada por los movimientos juveniles de la Plaza Tahrir) quedó sexta en la mayoría de los distritos. En gran medida el sistema electoral está diseñado para favorecer a organizaciones con un aparato y una red de financiación propia, como la Hermandad Musulmana, ya que no hay financiación estatal de los partidos políticos.

Aparentemente, el plan para la “transición” que contaría con el respaldo de Estados Unidos, es ir a un régimen similar al de Turquía, en el que el ejército conserva un gran poder y es el garante de mantener controlado al islamismo político, aunque circunstancialmente gobiernen partidos islámicos moderados, como el actual Partido de la Justicia y el Desarrollo (con este esquema Turquía se mantuvo en la órbita norteamericana, con un acuerdo con Israel, aunque recientemente hay un cambio significativo de esta ubicación). Este “modelo turco” también estaría planteado en Túnez donde el principal partido islamista viene de ganar la mayoría de las bancas en las elecciones constituyentes. Sin embargo, ya hay quienes señalan que este “modelo turco” privado de su éxito económico, perdería todo atractivo(2). No está claro aun hasta dónde podrá avanzar este intento del ejército de legitimar un régimen donde siga siendo el principal resorte del poder. Todo indicaría que por una combinación de factores objetivos y subjetivos que desarrollaremos a continuación, estamos ante un proceso revolucionario profundo para el cual no vemos posibilidades de estabilizar un desvío reformista relativamente fácil, a la manera en que se implementó la política de “reacción democrática” en América Latina en la década de los ’80 que puso fin a las dictaduras militares que se habían impuesto tras la derrota del ascenso de los ’70.

El proceso egipcio como punto de inflexión en la lucha de clases

En la editorial de la revista Estrategia Internacional Nº 27 definimos que tras un período de 30 años de restauración burguesa, la oleada de movilizaciones en el Norte de África y el mundo árabe contra regímenes proimperialistas, dictatoriales o despóticos anunciaba el inicio de un nuevo ciclo de la lucha de clases. Como analogía histórica, lo comparábamos con la “primavera de los pueblos” de 1848 señalando el límite de que, a diferencia del siglo XIX, estamos en la época imperialista, de crisis, guerras y revoluciones, y con una clase obrera que ha pasado la experiencia de la revolución y la contrarrevolución del siglo XX. Si bien por las décadas de retroceso de la clase obrera y la crisis del marxismo revolucionario nuestra visión es que estos procesos serán más tortuosos, a diferencia de otros momentos, también serán más difíciles de contener en el marco de una crisis histórica capitalista, comparable en su significado a la crisis de 1930, y de una decadencia hegemónica norteamericana que hace que la situación internacional sea más convulsiva. Transcurrido un año desde que hicimos esa definición, en la que aun dejábamos abierto los contornos precisos que podría tomar este nuevo ciclo ascendente de la lucha de clases, podemos decir que por una combinación de factores la situación más avanzada se está dando en Egipto, donde creemos se ha abierto la primera revolución del siglo XXI. Entre estos factores los determinantes son:

a) La crisis capitalista

Los motores de la primavera árabe en general y de Egipto en particular son profundos y articulan demandas estructurales económicas –como el salario, el empleo, la obscena desigualdad social- con demandas democráticas –el fin del régimen militar, la expulsión de los personeros del viejo régimen de los puestos gerenciales de las empresas, etc. En Egipto, las masas se han rebelado contra las condiciones impuestas por el giro neoliberal que si bien se inició con la apertura económica bajo el gobierno de Sadat en la década del ‘70, se profundizó de manera decisiva con los planes del FMI implementados por Mubarak desde mediados de la década de 1990 y dio un salto a partir de 2004. Entre otras medidas, se privatizó gran parte de la industria estatal, se revirtieron medidas agrarias que habían favorecido a sectores campesinos pobres permitiendo la vuelta del latifundio, se incrementó la precariedad laboral y creció la cantidad de pobres urbanos, que por millones habían fluido a las grandes ciudades a principios de la década de 1970. La cúpula del ejército resultó ampliamente beneficiada con estas medidas y se quedó progresivamente con el control de entre el 20 y el 30% de la economía. El deterioro en el nivel de vida de los asalariados y la desigualdad social obscena que se fue consolidando en las últimas tres décadas ya habían llevado a duras experiencias de huelgas bajo la dictadura de Mubarak (2006 y 2008).

Estas condiciones se agravaron con las consecuencias de la crisis económica mundial que llevó a un proceso inflacionario que se sintió en la canasta básica, debido a la suba internacional de los precios de las materias primas que Egipto está obligado a importar, combinado con la baja de los subsidios estatales. Ya en 2008 la suba del precio del pan derivó en una “revuelta del hambre” a la que muchos analistas compararon con el proceso de radicalización de los años ’70. Según estimaciones extraoficiales, la desocupación llega al 24% y la mitad de la población vive con menos de dos dólares diarios (entre ellos buena parte de los empleados públicos). En contraste, Egipto es el país con mayor cantidad de multimillonarios del continente africano (7 de 40) según la revista Forbes. A pesar de que algunas potencias imperialistas tuvieron la política de condonar una parte de la deuda y hacer un plan de ayuda financiera, por las condiciones más generales de crisis económica, que golpea fuertemente las economías centrales, no hay posibilidades de poner en marcha un plan que permita hacer concesiones significativas. Por dar solo un ejemplo, a cambio del apoyo de Egipto a la primera guerra del Golfo, Estados Unidos condonó unos 7.000 millones de dólares de la deuda, este año, lo que ofreció fue una garantía para préstamos por 1.000 millones.

b) El lugar de Egipto en el esquema regional de dominio imperialista

Egipto es el país más importante del mundo árabe, con una población de alrededor de 82 millones de habitantes y una estructura de clases moderna, surgida de diversos procesos de industrialización y urbanización emprendidos a comienzos de la década de 1950 y desarrollados durante los años de Nasser, que transformaron su estructura anterior predominantemente rural. Aunque el sector agrario sigue teniendo mucho peso, la clave son las grandes ciudades como El Cairo o Alejandría. El bonapartismo nasserista era reaccionario hacia el proletariado egipcio, prohibiendo su organización independiente (era un régimen basado en el ejército y en un partido único), pero en el escenario internacional lideraba el bloque antinorteamericano y antisionista. Producto de esta ubicación, Egipto había sido un actor central en las cuatro guerras árabes más importantes contra el estado de Israel (1948-49; Suez en 1956, guerra de los seis días en 1967 y guerra de Yom Kipur en 1973).

Nasser fue uno de los principales impulsores del Movimiento de Países No Alineados, y luego de la derrota en la Guerra de los Seis días, estrechó sus relaciones políticas y militares con la Unión Soviética. Esta ubicación empezó a cambiar tras la guerra de Yom Kipur bajo la presidencia de su sucesor, A. Sadat, que en 1978 bajo el auspicio del presidente norteamericano Jimmy Carter, firmó la paz con el estado sionista. De esta manera, Egipto se transformó en una de las piezas clave del dispositivo de seguridad norteamericano en el Medio Oriente, lo que compensó en cierto sentido la pérdida de Irán como aliado fundamental del imperialismo norteamericano tras la revolución de 1979. Desde entonces, el régimen egipcio basado en un partido único (bajo Mubarak el Partido Nacional Democrático) y en el poder militar ha venido garantizando la estabilidad regional y la seguridad del estado de Israel. Por esto mismo es el segundo receptor de ayuda financiera de Estados Unidos, después de Israel (el tercero es Colombia). Entre otros servicios, mantiene cerrada la frontera con la Franja de Gaza, lo que contribuye al ahogo y el aislamiento del pueblo palestino, a la vez que ejerce un poder coercitivo sobre Hamas (este rol lo jugaba fundamentalmente O. Suleiman, el hombre de elección de Washington a la caída de Mubarak que no pudo permanecer en el poder por presión del movimiento de masas). Si bien una de las debilidades que tienen los procesos árabes de conjunto es que no levantan como demanda central la lucha contra el imperialismo y el estado sionista, la gran mayoría de la población se opone a la injerencia norteamericana y es profundamente antiisraelí. Una expresión de esto fue el ataque contra la embajada israelí en El Cairo en septiembre que desató una aguda crisis diplomática. La intervención de la OTAN en Libia y la política represiva sostenida por aliados norteamericanos como Arabia Saudita en Bahrein no fue suficiente para revertir la relación de fuerzas y estabilizar la situación.

c) El carácter dictatorial del régimen y el rol del ejército

A diferencia de las luchas en países con regímenes democrático burgueses, que cuentan con mediaciones políticas y sindicales con una influencia más sólida en el movimiento de masas, en Egipto las masas enfrentan un régimen totalitario, una dictadura en la que el ejército concentra el poder del estado, del régimen y ahora también del gobierno, luego de la caída de Mubarak y la disolución del partido de gobierno –la otra burocracia estatal con control de órganos de seguridad especial que garantizaba el orden. La esencia de este esquema de dominio, heredado de la etapa del bonapartismo sui generis de Nasser transformado luego en un bonapartismo completamente reaccionario y proimperialista, es innegociable tanto para la burguesía egipcia (a la que pertenece la cúpula del ejército) como para el imperialismo. Tras la caída de Mubarak se está configurando un escenario en el que el islamismo de la Hermandad Musulmana, una organización que cuenta entre sus filas a sectores importantes de la burguesía y dice abiertamente defender la “economía de libre mercado”, aunque presenta ciertas contradicciones al imperialismo y al ejército, emerge como potencial garante de la estabilidad de un régimen de democracia tutelada. En este escenario las demandas democráticas se entrelazan con las reivindicaciones económicas, como sucede en varias de las huelgas obreras, y hace concreta la necesidad de un articular un programa transicional.

d) La dinámica de las clases

En el levantamiento de enero-febrero 2011, aunque no fue hegemónica, la intervención de la clase obrera se sumó de hecho al bloque de la Plaza Tahrir compuesto fundamentalmente por jóvenes de las clases medias, desocupados y pobres urbanos, y fue decisiva para acelerar la caída de Mubarak. De haber persistido esta situación se podría haber desarrollado la tendencia, ya presente, hacia una alianza de clases entre los trabajadores y la juventud. Justamente el ejército forzó la renuncia de Mubarak para evitar esta perspectiva. Luego de la caída de Mubarak, las clases tomaron una dinámica divergente, lo que ocurre casi como ley en todo proceso revolucionario: la clase obrera continuó una oleada de huelgas y ocupaciones que combinaban demandas económicas y políticas, y en sectores avanzados se aceleró el proceso de organización de sindicatos independientes y la liquidación de los sindicatos y la central obrera mubarakista. Las clases medias a excepción de sectores de vanguardia, apoyaron mayoritariamente a la Junta Militar, ejerciendo una fuerte presión sobre los trabajadores para que abandonen la lucha y así garantizar la “transición”. Esta fue la base social para la política represiva del régimen (ataque a la vanguardia, leyes antiobreras, persecución a la minoría de cristianos coptos, etc).

Pero a pesar de la prohibición de las huelgas, estas siguieron desarrollándose. Según una nota reciente(3) sobre la situación de la clase obrera, el punto más alto de esta oleada de huelgas se registró en septiembre, con la participación de alrededor de 750.000 trabajadores, principalmente docentes, trabajadores de la salud, el transporte y de refinerías de azúcar. Estas acciones fueron convocadas por sindicatos independientes y en algunos casos tuvieron alcance nacional. Las demandas de los trabajadores van más allá del pago o el aumento del salario, enfrentan la precarización laboral, reclaman la renacionalización de empresas privatizadas, e incluyen demandas populares, como el derecho a la educación y la salud. Estos son síntomas de que si bien en las últimas movilizaciones de noviembre y diciembre la clase obrera no jugó un rol central, evidentemente es un actor político fundamental que está haciendo una experiencia acelerada. Tanto el régimen militar como las variantes políticas burguesas que se preparan para asumir el poder perciben el peligro latente de una potencial alianza obrera y popular.

Una etapa revolucionaria

Con la caída de Mubarak, nuestra corriente definió que estábamos ante los inicios de un proceso revolucionario y que la asunción del gobierno de la Junta Militar no resolvía por sí misma a su favor la relación de fuerzas, aunque la instalación de este gobierno de “transición” basado en el prestigio que mantenía el ejército por no haber sido el eje de la represión durante los 18 días de movilización había fracturado el bloque de clases que llevó a la caída de Mubarak(4). La dinámica que tomaron los acontecimientos en estos diez meses confirma que se abrió una etapa revolucionaria prolongada, que con las diferencias del caso, podemos comparar al ciclo de luchas que en diversos países dieron lugar al ascenso de 1976-81, como el Cordobazo en Argentina, aunque desde el punto de vista de la crisis histórica del capitalismo, las condiciones se asemejan más a los ’30.

Con esto queremos decir que el proceso revolucionario egipcio es superior a las Jornadas Revolucionarias como las del 19 y 20 de diciembre de 2001 en Argentina, las de febrero/octubre de 2003 en Bolivia, o antes las jornadas que derribaron la dictadura de Suharto en Indonesia en 1998. Pero no se trata de un proceso similar a la revolución rusa de 1917 que entre febrero y octubre llevó a la toma del poder por parte del proletariado. En el momento de la caída de Mubarak hemos diferenciado este proceso de la “revolución de febrero” principalmente porque no ha dividido al ejército ni ha dado organismos de doble poder obrero, y aunque la clase obrera intervino, no fue hegemónica(5).

Nuestra hipótesis es que probablemente estemos ante un proceso análogo al de la revolución española que se abrió en 1931 con la caída del rey Alfonso y se cerró con la derrota de la guerra civil en 1939. Es decir que estamos ante un proceso con ritmos prolongados, en gran medida por la debilidad subjetiva y sobre todo, por la ausencia de una dirección revolucionaria, que puede pasar por diversas situaciones –electorales, de retroceso, etc.- antes de que se resuelva en uno u otro sentido. Para Trotsky, era fundamental para definir la política, poder determinar con la mayor precisión posible los ritmos de desarrollo de una revolución, aunque en el caso de períodos prolongados esos ritmos no se pueden prever más que interpretando correctamente los síntomas de la lucha de clases y los fenómenos políticos en función de las experiencias que hagan las masas (6). Al inicio de la revolución española, Trotsky tomaba los elementos objetivos y subjetivos que hacían prever que sus ritmos iban a ser más lentos que los de las revoluciones rusas de febrero-octubre de 1917. Entre los objetivos, el elemento decisivo en la dinámica de la revolución rusa era la guerra que había aumentado las penurias de las masas campesinas y obreras acelerando el proceso revolucionario. Desde el punto de vista subjetivo, la gran diferencia era que el proletariado y las masas campesinas rusas habían tenido su “ensayo general” revolucionario en 1905 y que existía el partido bolchevique, elementos con los que no contaban las masas españolas. Este desarrollo más lento también daba más tiempo para la construcción de un partido obrero revolucionario. Salvando las distancias, creemos que podemos aplicar el método de Trotsky para el proceso revolucionario egipcio: como en el caso de la revolución española no hay guerra pero la crisis económica es comparable con la crisis de los ’30. El proletariado egipcio es mucho más débil desde el punto de vista subjetivo, que lo que era la clase obrera española y, como en el caso de España, tampoco tiene un “ensayo general” revolucionario próximo en el tiempo que permita, como decía Trotsky de la clase obrera rusa, “recorrer un camino conocido”.

En 2001, habíamos planteado que las jornadas del 19 y 20 de diciembre en Argentina habían abierto una etapa revolucionaria con “ritmos españoles”. Sin embargo, retrospectivamente corregimos esa definición, ya que fueron desviadas por la rápida recuperación de la economía, ligada a la devaluación y a la suba del precio de las materias primas, y la preservación del PJ como partido de la contención, lo que facilitó el proceso político de desvío con el surgimiento del kirchnerismo. En el caso de Egipto, por los elementos que señalamos en el punto anterior, no vemos posibilidades de salidas reformistas “a lo Kirchner” más que cierto maquillaje del poder del CSFA tras alguna forma de democracia burguesa tutelada por el poder militar. Esta realidad es la que expresaban justamente las normas supraconstitucionales y las propias declaraciones del jefe del ejército, el mariscal Tantawi que admitió sin tapujos que más allá de la constitución que se vote, el ejército va a continuar jugando el mismo rol de siempre, es decir, ser el garante del poder burgués y del imperialismo. Que hablemos del inicio de una revolución no quiere decir de ninguna manera que tiene asegurado el triunfo, ni que no sea posible a través de diversos mecanismos como la cooptación combinada con represión selectiva, ir agotando las fuerzas de las clases que intervienen. Probablemente por debilidad subjetiva y por la ausencia de una organización revolucionaria esto sea lo más probable. Pero sería un error confundir los procesos de la lucha de clases con sus resultados.

Al inicio del proceso afirmábamos que la caída de Mubarak marcó el inicio y no el fin del proceso revolucionario. El desarrollo de los acontecimientos está demostrando que ninguna de las demandas democráticas y estructurales profundas del movimiento de masas puede ser resuelta en los estrechos marcos del capitalismo y que es necesario no solo tirar un gobierno reaccionario sino destruir el estado burgués y las relaciones sociales de explotación en las que se basa y a las que defiende. Para derrotar los intentos contrarrevolucionarios del ejército, la burguesía egipcia y el imperialismo es necesario forjar la alianza obrera y popular para preparar una huelga general insurreccional que tire abajo el gobierno militar y abra el camino a un gobierno de los trabajadores y el pueblo.


Notas

1. Fue fundada en 1928 en el contexto del dominio colonial británico y la desaparición del califato otomano, abolido por K. Ataturk en 1924 que transformó a Turquía en una república laica. Adquirió características de una organización de masas en la década de 1940 por su rol contra el colonialismo británico y por su extensa red de asistencia social. Al comienzo la Hermandad Musulmana apoyó el golpe de los Oficiales Libres pero al poco tiempo rompió con Nasser, quien luego de sufrir un atentado, detuvo y ejecutó a sus principales dirigentes, incluido S. Qotb. Bajo Sadat y Mubarak tuvieron una existencia semilegal a cambio de no atacar ni al gobierno ni al estado, como organización le servía al régimen para intentar controlar la radicalización de estudiantes y trabajadores y la influencia del partido comunista y la izquierda nacionalista. Esta moderación produjo rupturas en sus filas y permitió que se fortalecieran grupos más radicales, entre ellos quienes asesinaron a Sadat. En las movilizaciones actuales la Hermandad Musulmana viene actuando como contención limitando los procesos de radicalización. Gran parte de su juventud rompió debido a esta orientación conservadora y fundó el partido Corriente Egipcia que participa regularmente en las movilizaciones e integra la coalición que agrupa a las organizaciones surgidas de la Plaza Tahrir.

2. M. Davis, Spring Confronts Winter, New Left Review 72, Nov-Dec 2011

3A. Alexander, The strike wave and the crisis of Egyptian state, Ahram Online, 16 de diciembre de 2011.

4. Perspectivas del proceso revolucionario en Egipto, EI Nº 27, marzo de 2011.

5. Refiriéndose a esta comparación, B. Kagarlitsky plantea que a diferencia de febrero de 1917, en Túnez o en Egipto “bajo la presión de las multitudes el sistema de instituciones estatales fue sacudido pero ahsta ahora se mantiene en pie. Si hay un “octubre árabe” aquí, la analogía no es con octubre de 1917 sino con el Manifiesto de Octubre del zar Nicolás II en 1905. En Rusia en octubre de 1905 el viejo régimen se vio obligado a otorgar libertades al pueblo, pero no tenía ninguna intención de entregar el poder. Mientras tanto, las reformas sociales y económicas ni siquiera estaban oficialmente en la agenda, aunque estaba implícitas en las demandas planteadas por la población”. Reflections on the Arab Revolutions, Links, 30-11.

6. L. Trotsky, Escritos sobre España, La revolución española y sus peligros, 28 de mayo de 1931.

21-12-2011

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Charla: Egipto y la situaciòn internacional. Las tareas de los revolucionarios.



SOBRE LA COMISIÓN LOCAL DE SEGURIDAD. FACULTAD DE CIENCIAS, UNAM.



Nuestro país atraviesa por una situación de extrema violencia y represión en el clima de la "guerra contra el narco". Hace 5 años, el ejército fue sacado de los cuarteles supuestamente para combatir al crimen pero, como es tangible el día de hoy, los muertos de este combate han sido en su mayor parte estudiantes, obreros, amas de casa, obreros, etc. a los que el Estado mexicano dio el trato de daños colaterales.
Para nosotros está claro que esta guerra forma parte de una acción preventiva del gobierno contra el descontento social. El asesinato de luchadores sociales como el universitario Carlos Sinhué o, más recientemente, Nepomuceno Moreno, integrante del Movimiento por Paz con Justicia y Dignidad, son prueba de que este gobierno está dispuesto llevar adelante sus políticas de ataques a nuestras conquistas sociales o laborales aún usando la fuerza y asesinato de los luchadores sociales.
En este contexto, el rector de la UNAM, Narro Robles, presentó en días pasados su propuesta "Elementos para la construcción de una política de Estado para la seguridad y la justicia en democracia" en la que propone, entre otras cosas, un aumento salarial a los policías. Mediante el pretexto de la inseguridad, en las diferentes escuelas y facultades de la Universidad se han venido conformando comisiones locales de seguridad. Entre las medidas que se están aplicando se encuentra la construcción de un Ministerio Público frente a Ciudad Universitaria.



Los integrantes de la Agrupación Estudiantil ContraCorriente manifestamos nuestro rechazo a estas medidas que buscan crear un clima represivo en nuestra universidad pues, como lo comprueba la situación nacional, la policía, lejos de combatir la delincuencia, se encarga de reprimir al movimiento social, a los estudiantes y los trabajadores además de ser, en muchas ocasiones, autores de desapariciones, levantones y asesinatos.



En la Facultad de Ciencias, la Comisión Local de Seguridad se ha reunido desde hace unos meses. Las discusiones que se llevan a cabo en la misma no se han hecho públicas pero es un hecho que ellas incluyen medidas como la colocación de cámaras. Esto nos preocupa pues esta ha sido una medida que sirve para el espionaje y desarticulación del movimiento estudiantil y de los trabajadores universitarios.



Por ello nos sumamos a la campaña de firmas que diversos colectivos de esta facultad venimos impulsando para exigir que las discusiones de dicha comisión se hagan públicas y que si de verdad se busca combatir la inseguridad en el campus universitario, todas sean discutidas abierta y democráticamente entre los miembros de la comunidad, estudiantes, profesores y trabajadores, para evitar que éstas se orienten al espionaje y vigilancia del movimiento estudiantil.



Firma la petición y difunde. Puedes descargarla en esta liga. Envia tu firma a nuestro correo electrónico: contracorriente_ciencias@hotmail.com

lunes, 14 de noviembre de 2011

4ª sesión. Círculo de estudios: "Violencia, narcotráfico y militarización, ¿qué hacer?"

Círculo de estudios: "VIOLENCIA, NARCOTRÁFICO Y MILITARIZACIÓN, ¿QUÉ HACER?"

Última sesión:"La necesidad de poner en pie un gran movimiento contra la militarización"

Miércoles 16 de noviembre
15 hrs.
Salón P110. Facultad de Ciencias, CU.

En esta última sesión discutiremos un balance posterior al Encuentro Nacional por la Desmilitarización Inmediata, en el cual participamos este fin de semana, reflexionando conjuntamente sobre los retos planteados con el objeto de poner en pie un gran movimiento que ponga fin a la "guerra contra el narco".

La lectura sugerida "
PROPUESTA PROGRAMÁTICA ENCUENTRO NACIONAL POR LA DESMILITARIZACIÓN DEL PAÍS" podrás encontrarla en http://www.ltscc.org.mx/spip.php?article1127 o escribiéndonos un correo a: contracorriente_ciencias@hotmail.com

lunes, 7 de noviembre de 2011

Tercera sesión:"El tráfico de drogas y la injerencia de EEUU ¿es la legalización una alternativa?"


Círculo de estudios: "VIOLENCIA, NARCOTRÁFICO Y MILITARIZACIÓN, ¿QUÉ HACER?"
Rumbo al Encuentro Nacional por la Desmilitarización Inmediata



Miércoles 9 de noviembre
15 hrs.
Salón P110. Facultad de Ciencias, CU.

En esta sesión:"El tráfico de drogas y la injerencia de EEUU. ¿Es la legalización una alternativa?" con la prescencia del sociólogo Pablo Langer, quien ha estudiado desde este punto de vista el fenómeno del narcotráfico además de realizar un análisis desde el punto de vista del marxismo del mismo. Asimismo, se plantearán las implicaciones del gobierno de EEUU en este fenómeno y abriremos el debate sobre la legalización de las drogas como alternativa.

La lectura sugerida podrás encontrarla EN ESTA LIGA
o escribiéndonos un correo a: contracorriente_ciencias@hotmail.com

jueves, 27 de octubre de 2011

ASESINAN A ACTIVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS UNAM

A la Comunidad Universitaria:

A la Opinión pública:

A las Organizaciones sociales, estudiantiles y de derechos humanos:
...
El día de ayer 26 de Octubre de 2011 Carlos Sinuhé Cuevas Mejía, tesista de la Facultad de Filosofía y Letras fue asesinado y encontrado muerto en el Kilómetro 28 a las 23:40 con 16 impactos de bala.

Carlos Sinhué Cuevas. Fue un estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras preocupado por su sociedad. En 1999 participó activamente en la lucha por la defensa de la Educación pública y gratuita. Se integró en la Brigada Rosa Luxemburgo. Por su amistad y congruencia política participo en la exigencia de justicia para los compañeros masacrados en Sucumbíos, Ecuador. En 2009 regresó a la facultad para concluir su tesis sobre la Ética mexica y reanudo su participación política dentro de la Asamblea de la Facultad de Filosofía y Letras, en la defensa de los espacios públicos, por la remoción de piedras y macetas que obstaculizan el libre tránsito. Se solidarizó activamente con la lucha del SME en el Comité de la Facultad para su apoyo.

A partir de 2010, dentro de la facultad impulsó la lucha por el pliego petitorio interno entre cuyos puntos se hallaban la exigencia de un comedor y fotocopias subsidiadas, retiro de las cámaras de vigilancia, cancelación de cobros en la División de Educación Continua y la actualización del acervo bibliotecario. Participó así mismo en la Asamblea Interfacultades en las cuales se impulsaron estas demandas junto con profesores y académicos de la Asamblea Universitaria Académica que impulsaban la lucha contra la Reforma del Estatuto de Personal Académico. Participó en la organización de los tokines de bienvenida a la comunidad estudiantil de nuevo ingreso en los dos años consecutivos en que se ha llevado a cabo. Posteriormente se integró a la Coordinadora de Movimientos Estudiantiles y Sociales Nuestra Amériica como miembro fundador luchando por la unidad del movimiento estudiantil y por la construcción de Educación Popular, donde militó hasta su asesinato. Participó en el Foro Nacional de Desplazados en que diversas organizaciones del país de pueblos y colonias desplazadas por violencia, motivos políticos y ambientales intercambiaron sus experiencias.

Desde Septiembre de 2009 fue objeto de difamación a través de carteles pegados en la periferia de la facultad así como volantes firmados por el supuesto Colectivo Revolucionario Emiliano Zapata acusándolo a él y a otros compañeros de las Asambleas de ser infiltrados de la Secretaria de la Defensa Nacional, de ser espías, militares, de narcotraficantes, de vendedores ambulantes, narcoterroristas. Estas intimidaciones y amenazas han continuado hasta este año también a través de correos electrónicos de grupos estudiantiles organizados contra la militarización del país. De todo esto las autoridades universitarias han hecho una lastimosa omisión.

Lamentamos el ominoso acontecimiento y llamamos a la reflexión sobre la violencia desenfrenada que ha desatado la “Guerra contra el narcotráfico” cuya estrategia de militarización y paramilitarismo potencia la violencia social afectando a grupos vulnerables, en particular los jóvenes. Los abajo firmantes exigimos el esclarecimiento del asesinato denunciando el hostigamiento y amenazas de que fue objeto durante estos años.

¡Por el compañero Carlos Cuevas, no un minuto de silencio sino toda una vida de lucha!

¡Alto a los asesinatos y desapariciones de luchadores sociales!

¡Contra la militarización en las universidades!

¡Fuera cuerpos policiacos de escuelas y sindicatos!

¡Por acciones de frente único de Estudiantes, trabajadores y académicos!

Coordinadora de Movimientos Estudiantiles y Sociales Nuestra América, Colectivo Carlos Marx, Partido Revolucionario de las y los Trabajadores, Colectivo Tlanemani – Tlan, Liga de Trabajadores por el Socialismo, Agrupación Estudiantil Contracorriente, Pan y Rosas México, Liga de Unidad Socialista, Grupo Internacionalista, Brigada de Educación Popular, Conciencia y Libertad, Bloque Rojo, Movimiento Estudiantil Revolucionario Internacionalista, Curso Zapata Vive, Brigada Rural Multidisciplinaria por las Comunidades Otomí - Tepehua, Colectivo Armemoskalles, Rejas Negras, Brigada Ayacucho, Movimiento de Aspitantes Excluídos de la Educación Superior, Comité Estudiantil Metropolitano, Colectivo Zin Kubo, Coordinadora Metropolitana Contra la Militarización y la Violencia, Frente Plural Ciudadano de Ciudad Juárez, Unión de la Juventud Revolucionaria de México, Grupo Democracia Revolucionaria, Consejo General de Huelga – Cubículo de Trabajo Estudiantil Preparatoria 2, Plataforma Estudiantil de Izquierda, Red Universitaria de Monitores de Derechos Humanos, Estudiantes, trabajadores y profesores de la Universidad Nacional Autónoma de México..


miércoles, 26 de octubre de 2011

Sobre las próximas elecciones universitarias

Por Javier Derecho

Ante el actual proceso de Elecciones Universitarias

La antidemocracia en la UNAM y la reelección de Narro.

El actual proceso de elección de consejeros y designación de Rector en la UNAM está marcado por las pretensiones de José Narro de reelegirse para el periodo 2011-2015, aspiración que ha sido respaldada por sectores importantes de académicos, investigadores y directores, así como por el Jefe de Gobierno del Distrito Federal Marcelo Ebrard, e incluso por el Secretario General del STUNAM Agustín Rodríguez, que ha manifestado ver con buenos ojos la reelección del actual rector. Este respaldo está acompañado además por una imagen mediática de defensor de la educación pública y gratuita y el principal impulsor de la petición al Congreso de la Unión de aumento al presupuesto a la Educación Superior. Pero esta máscara de defensor de la Educación se cae a pedazos cuando se mira el número de jóvenes rechazados de la UNAM mediante exámenes filtro avalados por esta universidad, que tan sólo este semestre arrojo a más de 180 mil rechazados, mientras siguen proliferando los cobros ilegales; los convenios de los Institutos de Investigación con empresas privadas para entregarles resultados de investigaciones realizadas por investigadores universitarios, la modificación de planes de estudio de acuerdo a los intereses de empresas privadas, la proliferación de cobros por la impartición de talleres, cursos y diplomados de titulación, cuyo costo está fuera del alcance de la mayoría estudiantil. Parte de este procesos es el gran número de concesiones a particulares para prestar servicios de fotocopiado, impresión y venta de alimentos a altos costos.

A la par, Narro ha aparecido en escena en debates importantes a nivel nacional aprovechando el peso y renombre de la UNAM, lo mismo que sus investigaciones. El mejor ejemplo de esta política es la exposición de la propuesta de la universidad en materia de seguridad presentada ante la Conferencia Nacional de Gobernadores, donde Narro apareció con el discurso sobre “el compromiso y la responsabilidad” social de la UNAM frente a los “grandes problemas nacionales”. Mientras que Narro, de fuertes nexos con el priismo, aparenta preocupación por la “guerra” contra el narco, la militarización y sus fatales consecuencias, lo que esta de fondo es su colaboración en lo esencial con el gobierno panista de Calderón y los sectores del régimen que avalan la guerra contra el narco, el ejemplo fehaciente de esta política es su visto bueno a la posible participación de la policía en tareas de “seguridad” en la Universidad, el avance de estas medidas son la firma de convenios de asesoría y manuales de protección y seguridad con la SSPDF a través de la ANUIES y con el gobierno de Eruviel Ávila para la “protección” de las instalaciones de la UNAM en el Edo. de México. Sin embargo al mismo tiempo, omite denunciar las desapariciones de estudiantes de esta universidad como Adriana Morlett de la Facultad de Arquitectura[i] y Jesús Israel Moreno Pérez[ii] de la Facultad de Filosofía y Letras y se niega a exigir su presentación con vida y a ayudar en las investigaciones para su búsqueda. A la vez el clima represivo al interior de la Universidad se acentúa con la aprobación de medidas como cámaras de video, la imposición de más casetas y personal de vigilancia no sindicalizado y de manera paralela a la rearticulación de grupos porriles que históricamente han sido protegidos y fomentados por las autoridades universitarias.

Hacia el interior de la Universidad, el gobierno universitario pretende cubrirse de legitimidad con base en la supuesta ampliación de los márgenes de representación estudiantil y académica al seno del Consejo Universitario (CU), con un incremento de 55 miembros, pasando a estar constituido por 283 integrantes. Pero al mismo tiempo que se incrementa el número de alumnos y profesores se implementa y afianza el anti democrático Voto Electrónico, se aumenta el número de representantes de dependencias (incondicionales de la rectoría) y se incrementa el número de requisitos para poder ser candidato a consejero, vetando el derecho elemental de participar a la gran mayoría de la comunidad universitaria (por ejemplo en la Facultad de Derecho, “Casa de la Libertad” solo 24% de los estudiantes puede ser candidato) y en contraparte no se cuestiona el derecho de veto del Rector, ni el hecho de que los representantes estudiantiles tienen medio voto frente a voto completo de directores de Facultades, Dependencias y Centros de Investigación. Esta ampliación tampoco modifica la casi exclusión de los trabajadores en la toma de decisiones. En esta reforma del estatuto general, los trabajadores siguen contando con prácticamente nula participación en el CU y el gobierno de la Universidad, pues a pesar de la figura de “invitado permanente” para incluir a 5 trabajadores con voz y voto en comisiones del CU, estos no tendrán voto en el pleno y no serán elegidos por la base trabajadora, sino por la dirección sindical entreguista que hoy respalda la reelección de Narro pese a los distintos ataques que ha sufrido la base trabajadora a sus condiciones y materia de trabajo por parte de este y la rectoría, como sucede con los trabajadores de la biblioteca central, trabajadores administrativos (ventanillas) de la Facultad de Ciencias, Prepa 1, etc. En el caso de los profesores, la poca identificación y representación verdaderamente democrática en el CU tiene sus efectos en como se ha venido imponiendo la reforma al EPA sin la posibilidad de que los trabajadores académicos puedan dar una respuesta organizada y con fuerza.

En este sentido la Reforma al Estatuto General de la UNAM no cambia para nada el carácter antidemocrático del CU, ni del gobierno de la Universidad, pues de acuerdo a los propios candidatos a Consejeros estudiantiles, “en el CU no pueden plantearse reformas estructurales”, como declararon al diario La Jornada. En este periodo electivo, algunos colectivos, organizaciones y agrupaciones que se reivindican o están relacionadas con la lucha estudiantil independiente y se reclaman de izquierda, han decidido participar con planillas electorales en facultades como Ciencias, Filosofía, Ciencias Políticas y Derecho entre otras escuelas. Sin embargo y sorpresivamente el cuestionamiento y la lucha contra la verticalidad y la antidemocracia del gobierno en la UNAM no esta en el primer plano de sus campañas, con lo cual reflejan una adaptación a las condiciones que impone la rectoría y el estado de animo universitario; abandonando a costa de ello un programa verdaderamente combativo y de izquierda por propuestas simplistas y superficiales. Desde ContraCorriente creemos que la participación en elecciones a consejerías no es incorrecta en sí misma, como una táctica y un espacio que puede ponerse al servicio de la organización estudiantil independiente, pero esto a condición de que dicho espacio y posición ganada sea utilizada para abrir el diálogo y la discusión con la base estudiantil acerca de la antidemocracia y ayudar desde ahí a avanzar en la construcción del movimiento estudiantil que hace falta para transformar profundamente la universidad y frenar los planes privatizadores y elitistas.

Luchemos contra la antidemocracia universitaria y por defender la universidad pública y gratuita.

Ante los ataques a la gratuidad de la educación universitaria y en el contexto del cuarto año de crisis capitalista, con epicentro en EE.UU y que por lo tanto golpeará gravemente a México degradando aún más las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo pobre; desde ContraCorriente consideramos indispensable llevar adelante la defensa de la gratuidad de la educación universitaria y luchar por que ésta se ponga al servicio de los trabajadores y las necesidades del pueblo pobre. Esto implica luchar porque se garantice el acceso irrestricto a los hijos de los trabajadores y el pueblo pobre a la educación universitaria.
Y por que se ponga al servicio de la mayoría de la sociedad, la investigación así como la producción cultural y académica que se crea dentro de ella. Así, es necesario como primeras tareas, pelear por el retiro de las concesiones de comedores, fotocopias e impresiones a particulares y en su lugar luchar por conquistar comedores subsidiados, fotocopias, impresiones y material didáctico gratuito, así como por que cesen los convenios de Institutos de Investigación con empresas privadas y los cobros ilegales por cursos, servicios, talleres y diplomados de titulación impartidos por académicos universitarios y dentro de las instalaciones de la UNAM. Pero hay que ser conscientes de que para lograr una universidad de estas características, la lucha debe ser también por el incremento del presupuesto destinado a la misma, con base en el no pago de la deuda externa y el incremento de impuestos a las grandes fortunas. El triunfo de esta perspectiva se fortalece y se hace posible si el movimiento estudiantil une sus fuerzas a las de los trabajadores universitarios y la clase trabajadora de conjunto.

Además para garantizar lo anterior hay que pelear por la democratización radical del gobierno de la universidad buscando que las decisiones atiendan a las necesidades de los estudiantes, trabajadores y académicos y que los puestos de representación dejen de ser aprovechados como trampolín personal. El actual CU y las formas de representación y gobierno en la UNAM no son democráticas, son verticales e impositivas, por ello hay que transformarlas radical y estructuralmente. Esta universidad podría funcionar sin autoridades impuestas, desde ContraCorriente creemos que el gobierno universitario debe estar constituido en forma tripartita, en proporción al número de integrantes de cada sector (estudiantes, trabajadores y académicos) que conforma la comunidad universitaria. La historia y tradición del movimiento estudiantil indican que esta posibilidad tiene que venir de asambleas que nombren delegados rotativos y revocables, elegidos y sometidos al mandato de la base. Para luchar por este objetivo, en ContraCorriente creemos que la organización democrática y permanente de los estudiantes a través de organismos como los CGRs, Centros de Estudiantes, Federaciones, etc. es una enorme necesidad y herramienta de la cual adolece el estudiantado en la UNAM. Para lograr conquistar esa organización estudiantil por escuela o facultad, implicaría una y otra vez luchar por la autoorganización, independiente de las autoridades universitarias y de los partidos políticos del Congreso y lograr arrancar esa conquista democrática a la falsa representación actual en la UNAM.

A la par de esto hoy ante el clima represivo, de violaciones a Derechos Humanos y de recorte a libertades democráticas que impera en el país y que permea también al interior de la Universidad es necesario que los estudiantes rechacemos los Convenios de Asesoría y los manuales de protección y seguridad universitaria que se aprueban con los cuerpos represivos responsables de las más de 60 mil muertes, las 25 mil desapariciones forzadas, los feminicidios y juvenicidios. El pretexto de garantizar la seguridad, implicara profundizar las medidas antidemocráticas y represivas contra la comunidad universitaria y la organización estudiantil independiente. Pero la batalla contra estas medidas, que también obedecen a contener y desarticular el movimiento estudiantil, hay que ligarlas a la pelea contra la militarización del país, el recorte a libertades democráticas y violaciones a derechos humanos producto de la antidemocracia del régimen, (situaciones que se acercan al centro del país y el D.F. y responsables en última instancia de estas medidas dentro de la UNAM); la lucha por la transformación de la universidad y la defensa de la educación pública debe estar acompañada por la lucha contra la militarización, que pretende ser garante de los ataques a las conquistas de los trabajadores, entre ellos la gratuidad de la educación. Debemos Poner en pie un movimiento estudiantil combativo que colabore a la conformación de un gran movimiento nacional contra la militarización que exija la salida de los militares de las calles.

[i] Servín, Mirna, “Nada se sabe de Adriana Morlett, desaparecida hace casi cinco meses”, La Jornada, 1 de Febrero de 2011, p. 37.

[ii] Camacho Fernando y Emir Olivares, “Exigen presentar vivo a estudiante de Geografía”, La jornada, 20 de Octubre de 2011, p. 10.